El aumento del malestar psicológico en la población infanto-juvenil: Datos de la OCDE

La salud mental de la población infanto-juvenil ha experimentado un deterioro sostenido durante la última década en la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el informe Child, Adolescent and Youth Mental Health in the 21st Century (2026), los síntomas de ansiedad, depresión y malestar psicológico general han aumentado de forma medible.

Una tendencia negativa previa a la pandemia

Los datos indican que aproximadamente uno de cada cinco jóvenes en los países de la OCDE padece problemas psicológicos. La edad máxima estimada de inicio de los trastornos mentales se sitúa en torno a los 14,5 años, concentrándose el 62,5% de los diagnósticos antes de los 25 años.

Aunque la pandemia de COVID-19 intensificó el problema, marcando picos históricos en 2021 en países con registros continuos (Canadá, Países Bajos, Noruega, Suecia y Estados Unidos), el deterioro ya era evidente entre 2016 y 2019. De los once países de la OCDE con datos comparables, nueve registraron un empeoramiento medio anual del 3% al 16% en los indicadores de salud mental juvenil entre 2012 y 2022.

Grupos demográficos de mayor riesgo

El informe identifica diferencias estadísticamente significativas basadas en edad y sexo. Las chicas y los adolescentes de mayor edad muestran peores resultados:

  • Sintomatología reportada: En 2022, el 68% de las chicas de 15 años reportaron múltiples quejas de salud, frente al 36% de los chicos.
  • Bajo estado de ánimo: La proporción de chicas de 15 años que declararon sentirse con bajo estado de ánimo más de una vez por semana subió del 28,6% en 2014 al 45,4% en 2022. En los chicos, pasó del 12,1% al 19,4%.
  • Autolesiones: Las hospitalizaciones por autolesiones en chicas de 0 a 17 años aumentaron un 29% entre 2015 y 2023 en los 13 países que aportaron datos. Las tasas de suicidio se mantienen estables, aunque requieren monitorización continua.

Factores de riesgo acumulativos

El deterioro no es atribuible a una causa única, sino a una red de factores interrelacionados:

  • Entornos digitales: El uso nocturno o excesivo de pantallas altera los patrones de sueño, un factor de riesgo comprobado para la salud mental. Las redes sociales muestran vínculos con ansiedad e insatisfacción corporal.
  • Vulnerabilidad socioeconómica: La pobreza, la inestabilidad residencial y la precariedad laboral familiar correlacionan directamente con un mayor malestar psicológico.
  • Ámbito escolar: El aumento del acoso (bullying) y el ciberacoso entre 2018 y 2022, sumado a la presión académica, se asocian con sintomatología psicosomática y depresión.
  • Incertidumbre global: La exposición constante a información sobre el cambio climático, conflictos internacionales e inestabilidad económica contribuye a la ansiedad generalizada.

Recomendaciones para la intervención y política pública

La OCDE concluye que el acceso a servicios especializados, aunque necesario, es insuficiente si no se acompaña de medidas preventivas y de intervención temprana. Las directrices principales incluyen:

  1. Refuerzo preventivo: Implementar programas de aprendizaje social y emocional en el sistema educativo.
  2. Modelos comunitarios: Desarrollar centros de apoyo temprano, accesibles y no estigmatizantes (ej. modelos headspace o @ease).
  3. Regulación digital basada en evidencia: Evaluar rigurosamente las restricciones sobre el uso de dispositivos y redes sociales para asegurar su eficacia sin generar consecuencias adversas.
  4. Mejora de la recopilación de datos: Menos de un tercio de los países de la OCDE disponen de datos nacionales actualizados sobre salud mental juvenil. Su estandarización es requerida para evaluar el impacto real de las políticas aplicadas.

Fuente: https://www.infocop.es/el-malestar-psicologico-aumenta-entre-la-poblacion-infanto-juvenil-segun-la-ocde/

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