La salud mental materna y la psicología perinatal: prevención y carencias en el sistema sanitario

La atención psicológica durante el embarazo y el posparto no constituye un servicio secundario, sino una herramienta clínica fundamental. La psicología perinatal es la rama que aborda la etapa comprendida desde la gestación hasta los tres primeros años de vida del recién nacido. Durante este periodo, confluyen variables físicas, psíquicas y emocionales que se influyen mutuamente, condicionando la salud de la gestante y el desarrollo del bebé.

Recientemente, coincidiendo con el Día de la Salud Mental Materna, la psicóloga especialista Dolores Cañossantos Escalante Ojeda ofreció una ponencia en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta. En este evento, dirigido a profesionales sanitarios y familias, se expusieron datos que demuestran la exigencia de acompañar emocionalmente la maternidad.

El impacto del parto: factores biológicos y psicológicos

El alumbramiento es uno de los hitos más determinantes del proceso perinatal. Desde el rigor fisiológico, el parto natural —cuando no existen riesgos médicos— favorece un desarrollo neurohormonal idóneo. La segregación espontánea de oxitocina, endorfinas y catecolaminas facilita el proceso anatómico y es crucial para asentar el vínculo inicial entre la madre y el bebé.

Por contra, la medicalización innecesaria altera este equilibrio. Intervenciones sin justificación estrictamente clínica, como la administración de oxitocina sintética, el uso de epidural por protocolo o las cesáreas programadas por conveniencia, interrumpen el curso hormonal natural. Estas disrupciones incrementan el riesgo de desencadenar partos traumáticos, generando consecuencias psicológicas directas que impactan de manera lesiva en la madre, en el recién nacido y en la dinámica relacional de ambos.

La invisibilidad de la depresión posparto

Las patologías emocionales derivadas de la falta de seguimiento psicológico representan un problema de salud pública de gran calado. Los registros evidencian que una de cada cinco mujeres en España padece depresión posparto. Sin embargo, existe una profunda invisibilización de este cuadro clínico. Gran parte de las afectadas omiten comunicar su sintomatología por vergüenza, sometidas a la presión social y a la expectativa irreal de que la maternidad obliga a un estado de felicidad permanente.

Este silencio agrava la patología al bloquear el diagnóstico y el tratamiento. Además, un análisis exhaustivo de la salud mental perinatal requiere abordar también los cuadros depresivos que emergen durante la propia gestación, así como la depresión posparto paterna, realidades clínicas sistemáticamente infradiagnosticadas y excluidas de los protocolos ordinarios.

Carencia de recursos y necesidad de intervención en Atención Primaria

La corrección de estas deficiencias estructurales en el sistema de salud exige priorizar medidas preventivas. La estrategia central consiste en incorporar psicólogos especializados en el ámbito perinatal dentro del primer nivel de Atención Primaria, permitiendo la intervención temprana antes de que se cronifiquen los trastornos.

Aunque algunas comunidades autónomas han comenzado a integrar estos perfiles en sus centros de salud, la implementación es asimétrica. En Ceuta, la carencia de especialistas resulta alarmante. Se constata un déficit significativo de psicólogos en el sistema general frente a la media nacional y europea, lo que dificulta al extremo la cobertura de subespecialidades perinatales.

La integración de la psicología perinatal en la sanidad pública garantiza una atención adecuada para las madres y establece un modelo de eficiencia económica innegable. Prevenir la aparición de trastornos psicológicos evita el desarrollo de patologías severas que terminarán requiriendo abordajes clínicos más costosos y sostenidos en el tiempo.

Atender de manera óptima estas fases vitales desde la gestación es el cimiento necesario para asegurar un desarrollo sano en los menores y estructurar una sociedad equilibrada. Sin atención psicológica en el embarazo, la prevención sanitaria es, sencillamente, inexistente.

Fuentes de referencia consultadas:

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