La depresión afecta ya a 322 millones de personas en todo el mundo

La depresión continúa siendo uno de los principales problemas de salud mental a escala mundial. Según los últimos datos actualizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 322 millones de personas viven actualmente con depresión, lo que representa cerca del 4 % de la población mundial.

Las estimaciones, correspondientes a 2023, muestran además que el trastorno depresivo afecta aproximadamente al 5,2 % de la población adulta, aunque existen diferencias significativas entre hombres y mujeres. La prevalencia estimada alcanza el 6,2 % entre las mujeres, frente al 4,1 % entre los hombres.

Estos datos vuelven a poner sobre la mesa la importancia de mejorar la prevención, detección y tratamiento de la depresión, así como de facilitar el acceso a profesionales especializados en salud mental.

¿Qué es realmente la depresión?

La depresión no debe confundirse con sentirse triste durante unos días o atravesar un periodo complicado. Se trata de un trastorno mental que puede afectar profundamente a la vida cotidiana de una persona, desde sus relaciones personales hasta su rendimiento académico o profesional.

Durante un episodio depresivo puede aparecer un estado de ánimo caracterizado por tristeza, irritabilidad o sensación de vacío. También es frecuente experimentar una pérdida del interés o del placer por actividades que anteriormente resultaban satisfactorias.

Para hablar de un episodio depresivo, estos síntomas suelen mantenerse durante gran parte del día, prácticamente todos los días y durante un periodo de al menos dos semanas.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

La depresión puede manifestarse de maneras diferentes dependiendo de cada persona. Además del estado de ánimo deprimido y la pérdida de interés, pueden aparecer otros síntomas de depresión, como:

Dificultades para concentrarse, sentimientos intensos de culpa o baja autoestima, desesperanza sobre el futuro, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o el peso y una sensación persistente de cansancio o falta de energía.

En algunos casos también pueden aparecer pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.

La intensidad y combinación de estos síntomas permite distinguir entre episodios depresivos leves, moderados o graves. Por este motivo, una adecuada evaluación profesional resulta fundamental para determinar las necesidades concretas de cada persona.

La depresión es más frecuente entre las mujeres

Uno de los datos que destaca la OMS es la diferencia existente entre hombres y mujeres. La organización estima que la depresión es aproximadamente 1,5 veces más frecuente entre las mujeres.

También existen determinados periodos vitales en los que debe prestarse especial atención. A escala mundial, más del 10 % de las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz experimentan depresión.

Por otra parte, entre las personas de 70 años o más la prevalencia estimada se sitúa alrededor del 5,4 %.

No existe, sin embargo, una única causa que explique la aparición de la depresión. En su desarrollo pueden intervenir conjuntamente factores psicológicos, sociales y biológicos. Haber sufrido acontecimientos estresantes, pérdidas importantes o situaciones de abuso puede incrementar el riesgo.

El acceso al tratamiento continúa siendo insuficiente

Aunque actualmente existen tratamientos eficaces para la depresión, millones de personas siguen sin recibir una atención adecuada.

La OMS advierte de que, incluso en los países de ingresos elevados, solo alrededor de una de cada tres personas con depresión recibe atención de salud mental. Entre las causas se encuentran la falta de inversión, la insuficiencia de profesionales especializados y el estigma que todavía rodea a los trastornos psicológicos.

Esta situación demuestra que el reto no consiste únicamente en desarrollar tratamientos eficaces, sino también en conseguir que sean accesibles para las personas que los necesitan.

El tratamiento psicológico, una herramienta fundamental

La OMS señala los tratamientos psicológicos como una intervención de primera línea frente a la depresión. Dependiendo de la gravedad y las características de cada caso, pueden utilizarse solos o combinarse con tratamiento farmacológico.

Entre las intervenciones psicológicas con evidencia se encuentran la terapia cognitivo-conductual, la activación conductual, la psicoterapia interpersonal y la terapia de resolución de problemas.

El objetivo no consiste únicamente en reducir los síntomas. El tratamiento psicológico puede ayudar a la persona a desarrollar nuevas estrategias para afrontar las dificultades, modificar determinados patrones de pensamiento y comportamiento y recuperar progresivamente actividades, relaciones y aspectos importantes de su vida.

Prevenir y cuidar la salud mental también es importante

La prevención constituye otra pieza esencial. Existen programas dirigidos a diferentes grupos de población que pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar síntomas depresivos, desde intervenciones escolares hasta programas de actividad física para personas mayores.

Asimismo, determinados hábitos pueden contribuir al bienestar psicológico: mantener el contacto con familiares y amistades, realizar ejercicio regularmente, cuidar el sueño y la alimentación, reducir el consumo de alcohol y conservar, siempre que sea posible, aquellas actividades que anteriormente resultaban satisfactorias.

Estas medidas pueden ser beneficiosas, pero no sustituyen la atención profesional cuando existe una depresión.

Los nuevos datos de la OMS recuerdan la dimensión mundial del problema: 322 millones de personas viven con depresión. Hablar de salud mental, facilitar una detección temprana y garantizar el acceso a tratamientos psicológicos eficaces siguen siendo elementos esenciales para reducir su impacto tanto individual como social.

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