La crisis migratoria golpea la salud mental en Ceuta: ansiedad, insomnio y falta de recursos

Ceuta atraviesa desde hace semanas una situación de fuerte tensión social que empieza a tener consecuencias visibles en la salud mental de parte de la población. Vecinos, farmacéuticos, médicos y psicólogos coinciden en señalar un aumento del estrés, el insomnio, la ansiedad y la sensación de inseguridad desde que, a finales de julio, se intensificó la llegada de inmigrantes desde Marruecos.

En barrios y zonas próximas a asentamientos improvisados, algunos residentes aseguran que su rutina diaria se ha visto profundamente alterada. El ruido nocturno, las hogueras, el movimiento constante de personas y la presencia policial dificultan el descanso y han llevado a algunos vecinos a evitar incluso dormir en sus propias viviendas.

Más demanda de relajantes y problemas de sueño

Dos farmacias de la Gran Vía de Ceuta han confirmado una mayor demanda de productos para dormir o reducir la ansiedad. Entre los más solicitados figuran la melatonina y la valeriana, aunque también se han pedido benzodiacepinas y medicamentos para controlar la tensión arterial.

El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Ceuta, Mario de Miguel, advierte, no obstante, de que todavía no existen datos suficientes para afirmar que haya aumentado de forma generalizada el consumo de psicofármacos. Sí reconoce que una situación sostenida de estrés puede afectar al sueño e incrementar la ansiedad y la irritabilidad.

La percepción de inseguridad también influye en el estado emocional. Según los datos citados por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río, la criminalidad en el municipio habría aumentado un 60%. El artículo precisa que buena parte de las víctimas de esos delitos son los propios inmigrantes, aunque algunos residentes siguen expresando temor al salir a la calle.

La exposición constante a las noticias agrava la ansiedad

Los profesionales de la psicología alertan además del impacto que puede tener el consumo continuo de noticias relacionadas con la crisis.

La decana del Colegio de Psicólogos de Ceuta, Dolores Cañosantos Escalante, explica que una exposición permanente a redes sociales, televisión y noticias de última hora mantiene al organismo en un estado de alerta constante. Limitar el consumo informativo y reservar momentos de desconexión puede ayudar a evitar que el estrés se cronifique.

La psicóloga describe la situación de parte de la población como una forma de duelo, vinculada a la sensación de haber perdido elementos cotidianos como la tranquilidad, los paseos o la percepción de seguridad.

Su preocupación también se dirige al medio y largo plazo. Si la situación se prolonga, podrían aparecer más casos de estrés postraumático, depresión, fatiga, irritabilidad, pesadillas o miedo a determinados lugares y estímulos relacionados con lo vivido durante estos meses.

Ceuta reclama más profesionales de salud mental

Uno de los principales problemas es la falta de recursos de salud mental en Ceuta. Antes de la actual crisis, la ratio de profesionales por habitante en la ciudad ya era inferior a la media nacional.

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria ha puesto en marcha grupos de apoyo psicológico para profesionales sanitarios y ciudadanos. Según la información difundida por el organismo, el equipo de Psicología cuenta actualmente con seis especialistas y ha comenzado a organizar sesiones semanales y nuevas consultas.

Sin embargo, desde el Colegio de Psicólogos consideran que estas medidas son insuficientes porque no han venido acompañadas de un refuerzo estructural de las plantillas. También las consultas privadas registran más demanda y mayores listas de espera.

El Colegio de Médicos de Ceuta comparte esta preocupación y señala que se están detectando más cuadros de ansiedad tanto entre la población como entre los propios profesionales sanitarios.

Preocupación por los niños y por la población inmigrante

El impacto emocional tampoco afecta únicamente a los adultos. Los psicólogos han empezado a ofrecer charlas en centros educativos para ayudar a los menores a comprender la situación sin trasladarles el miedo y la ansiedad de los adultos.

Al mismo tiempo, los profesionales recuerdan que la población inmigrante también necesita atención psicológica. Muchas personas se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad y, antes de abordar su salud mental, resulta imprescindible garantizar cuestiones básicas como alojamiento, alimentación, higiene y protección.

La situación de Ceuta plantea así un reto doble: atender el desgaste emocional de los residentes y ofrecer una respuesta humanitaria adecuada a quienes han llegado en condiciones precarias. Para los profesionales consultados, reforzar los recursos de salud mental será fundamental para evitar que las consecuencias de esta crisis se prolonguen durante meses o incluso años.

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