El impacto económico de la depresión: podría provocar pérdidas de 12 billones de dólares hasta 2050

La depresión no solo representa uno de los grandes desafíos de salud mental a escala mundial, sino que también puede tener profundas consecuencias económicas. Un nuevo estudio publicado en Nature Medicine estima que este trastorno podría generar alrededor de 12 billones de dólares en pérdidas acumuladas para la economía mundial entre 2025 y 2050.

La investigación analiza datos de 154 países y territorios, que representan aproximadamente el 96 % de la población mundial. Sus resultados permiten dimensionar el impacto económico de la depresión, especialmente por sus efectos sobre la participación laboral, la productividad y la acumulación de capital.

En términos globales, las pérdidas estimadas representarían aproximadamente el 0,46 % del PIB mundial previsto durante el periodo analizado.

¿Cuánto podría costar la depresión a la economía mundial?

Los investigadores calculan una carga macroeconómica acumulada de aproximadamente 12,4 billones de dólares, expresada en dólares estadounidenses de 2024.

No obstante, existe cierto margen de incertidumbre en estas estimaciones. El estudio establece un intervalo aproximado de entre 10,4 y 14,9 billones de dólares.

El coste medio acumulado equivaldría además a unos 1.429 dólares por persona entre 2025 y 2050.

Estas cifras no hacen referencia únicamente al gasto sanitario necesario para tratar la depresión. El estudio adopta una perspectiva mucho más amplia y analiza cómo los problemas de salud mental pueden terminar afectando al funcionamiento de las economías.

La reducción de la participación laboral, el principal impacto

Uno de los factores que más explicaría el coste económico de la depresión es su influencia sobre el mercado laboral.

La depresión puede provocar síntomas como falta de energía, dificultades de concentración, pérdida de motivación o alteraciones del sueño, circunstancias que pueden afectar a la capacidad para desarrollar una actividad profesional con normalidad.

Según el modelo utilizado por los investigadores, la reducción de la participación laboral y de la productividad constituye el principal mecanismo mediante el que la depresión repercute sobre la economía.

Esta circunstancia resulta especialmente relevante porque la depresión puede aparecer durante la adolescencia o las primeras etapas de la edad adulta, coincidiendo con periodos decisivos para la educación, la incorporación al mercado laboral y el desarrollo profesional.

Cuando los problemas se mantienen durante periodos prolongados, sus consecuencias económicas también pueden acumularse.

Estados Unidos y China concentran las mayores pérdidas

El impacto económico estimado varía considerablemente entre países.

En términos absolutos, Estados Unidos presentaría la mayor carga económica, con unas pérdidas acumuladas de aproximadamente 4,1 billones de dólares.

China ocuparía la segunda posición, con alrededor de 2,1 billones, mientras que Reino Unido registraría aproximadamente 475.000 millones de dólares.

Sin embargo, observar únicamente las cantidades absolutas puede ofrecer una imagen incompleta, ya que existen diferencias importantes en función del tamaño de cada economía, su población y su nivel de renta.

Cuando el impacto se analiza en relación con el PIB regional, América del Norte registra la mayor carga relativa, seguida de Europa y Asia Central.

¿Cuál sería el impacto económico de la depresión en España?

El estudio también ofrece estimaciones específicas para España.

Entre 2025 y 2050, la depresión podría ocasionar en nuestro país unas pérdidas acumuladas de aproximadamente 200.616 millones de dólares.

Esta cantidad equivaldría alrededor del 0,62 % del PIB estimado para ese periodo.

El coste acumulado por habitante se situaría aproximadamente en 4.421 dólares, aunque los investigadores establecen un intervalo de incertidumbre que oscila entre unos 3.757 y 5.186 dólares por persona.

Estos datos muestran que la salud mental puede tener consecuencias que van mucho más allá del bienestar individual, afectando también al empleo, la productividad y el crecimiento económico.

El impacto podría ser todavía mayor

La estimación principal del estudio no incorpora directamente todas las consecuencias económicas relacionadas con la mortalidad por suicidio, debido a la dificultad de determinar con exactitud qué porcentaje de estas muertes puede atribuirse específicamente a una depresión.

Los investigadores realizaron, sin embargo, diferentes escenarios adicionales.

En el supuesto superior analizado, atribuyendo a la depresión un 60 % de las muertes por suicidio, la carga económica mundial podría aumentar hasta aproximadamente 14 billones de dólares.

Aun así, el estudio señala que las pérdidas relacionadas con la enfermedad, la disminución de la participación laboral y la reducción de la productividad continuarían siendo el principal componente del impacto económico.

Invertir en salud mental también puede tener beneficios económicos

Los resultados ponen de manifiesto que mejorar la atención a la salud mental no debe entenderse exclusivamente como una cuestión sanitaria.

La prevención, detección temprana y tratamiento adecuado de la depresión pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, pero también a reducir bajas laborales, favorecer la participación en el mercado de trabajo y disminuir determinadas pérdidas de productividad.

Los autores destacan la importancia de mejorar el acceso a tratamientos eficaces y continuar reforzando los recursos destinados a la salud mental.

Las cifras proyectadas hasta 2050 ofrecen una perspectiva clara de la magnitud del problema: la depresión puede convertirse en una importante carga económica además de sanitaria.

Abordarla mediante políticas de prevención, atención psicológica accesible y tratamientos basados en la evidencia podría generar beneficios tanto para las personas afectadas como para el conjunto de la sociedad y la economía.

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