Directrices de actuación psicológica y autocuidado en situaciones de emergencia

El Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta (COP Ceuta), a través del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC), ha estructurado una serie de protocolos visuales para el manejo de situaciones de crisis. Este material proporciona instrucciones precisas dirigidas tanto a la ciudadanía como a los equipos de intervención, divididas en cinco áreas específicas:

1. Actuación ciudadana en la vía pública Ante una emergencia, la prioridad es garantizar la seguridad física y facilitar el trabajo de los operativos. Las directrices establecen la necesidad de alejarse de aglomeraciones, evitar grabar o tomar fotografías y buscar refugio seguro si el riesgo se aproxima. Se requiere no obstaculizar a los servicios de emergencia, seguir únicamente las comunicaciones oficiales y restringir el uso del teléfono 112 a emergencias comprobadas.

2. Gestión posterior a situaciones de gran tensión Una vez finalizado el evento crítico para la población civil, se indica limitar la sobreexposición a noticias e imágenes de alto impacto y evitar la difusión de rumores o material de procedencia dudosa. La recuperación progresiva de las rutinas y hablar de lo ocurrido sin centrarse permanentemente en ello son acciones necesarias. Si aparecen síntomas persistentes como insomnio severo, irritabilidad o hipervigilancia, se debe recurrir a apoyo psicológico profesional.

3. Protección de población vulnerable Es imperativo aislar a menores, personas mayores y dependientes de las zonas afectadas y de la exposición a material audiovisual alarmante. Las indicaciones subrayan la necesidad de explicar la situación con lenguaje simple y no alarmista, mantener el acompañamiento constante, reducir los estímulos en caso de alteración y tener a disposición su medicación o soporte habitual.

4. Autocuidado para profesionales durante la intervención Para los equipos de respuesta y emergencias, la eficacia operativa requiere control constante del estado físico y emocional. Las normas de actuación incluyen el respeto riguroso a los turnos y rotaciones, la comunicación inmediata de cualquier síntoma de bloqueo o pérdida de concentración al resto del equipo, y la solicitud de relevo si la capacidad de actuación o la seguridad se ven comprometidas.

5. Recuperación del personal de emergencias tras la intervención Finalizado el despliegue, el personal interviniente debe aplicar medidas de recuperación. Esto implica descanso físico y nutricional, limitación de la exposición a la cobertura mediática del suceso y la evitación del uso de fármacos no prescritos o alcohol como mecanismos de desconexión. El seguimiento psicológico profesional está indicado si el malestar derivado de la intervención es limitante, empeora o se mantiene en el tiempo.

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